El precio del poder

abril 30, 2026

El reto

En abril nos reunimos para explorar la relación entre economía y gobierno. La sesión se preguntó: qué ocurre cuando las decisiones económicas se aceleran, se tecnifican o se concentran en sistemas difíciles de comprender, pero cuyos efectos atraviesan la vida cotidiana.

Antes de entrar al juego, las personas participantes compartieron cómo se sentían ante el desempeño de sus gobiernos y de la economía actual. Aparecieron sentimientos de incertidumbre, decepción, frustración, agobio y desconfianza. Esta primera capa permitió reconocer que, como ya lo hemos dicho en otras sesiones, los futuros nunca se imaginan desde una posición neutral. En este caso, los posibles futuros de la economía y el gobierno se imaginaron desde personas afectadas por inflación, deuda, precariedad, desinformación, regulación tardía, promesas institucionales incumplidas y una sensación persistente de pérdida de control.

La sesión trabajó con señales y tendencias provenientes del reporte del Blackbot Trends 2026. En particular, el juego tomó tres tensiones: las aspiraciones profesionales de la Generación Alfa hacia economías de visibilidad, el exceso global de bonos soberanos y el ingreso digital temprano de adolescentes que monetizan actividades como creación de contenido y gaming competitivo. Estas señales permitieron observar cómo se cruzan juventud, plataformas, deuda, regulación, fiscalidad, vigilancia, salud mental y nuevos modelos de acumulación.

El reto consistió en asumir distintos roles, negociar intereses y enfrentar consecuencias. La pregunta no fue únicamente qué futuro queremos, sino qué puede salir mal cuando una decisión pública o económica intenta resolver un problema complejo con una solución parcial.

La propuesta de solución

Para abordar estas tensiones se utilizó un laboratorio lúdico diseñado como juego colaborativo. El equipo eligió el nombre Futu Babies y entró a una dinámica de tres misiones. Cada misión presentó una señal, una carta metodológica y un espacio de deliberación colectiva en Miro. Las personas participantes propusieron riesgos, distorsiones posibles y respuestas estratégicas. Después votaron por la propuesta más relevante, que fue ingresada a la plataforma para simular sus consecuencias.

La dinámica combinó herramientas como el red teaming y al premórtem. El red teaming permitió pensar como un actor que busca corromper una señal: un gobierno, una empresa, una plataforma, una industria, una red criminal o un poder económico. El premórtem permitió asumir que el desastre ya ocurrió y mirar hacia atrás para identificar qué política radical o intervención presente podría evitarlo.

El valor del ejercicio estuvo en el desplazamiento de la conversación. En lugar de imaginar futuros deseables de manera abstracta, el grupo tuvo que operar dentro de restricciones, votar bajo presión, escribir propuestas con claridad y observar cómo incluso las soluciones bien intencionadas pueden generar efectos secundarios. La plataforma en sí funcionó como dispositivo de provocación. Las respuestas sirvieron para discutir sesgos, ambigüedades y consecuencias imprevistas.

Proceso

Paso 1 – Entrar al sistema desde el malestar

La sesión comenzó con una pregunta sobre el presente: cómo nos sentimos ante nuestros gobiernos y nuestra economía. Las respuestas mostraron una cercanía afectiva entre ambos campos. Gobierno y economía aparecieron como estructuras separadas en apariencia, pero profundamente conectadas en la experiencia cotidiana. Cuando la economía se vuelve incierta, también se erosiona la confianza en la capacidad del gobierno para proteger. Cuando el gobierno se percibe lento, opaco o capturado, la economía se vive como un territorio más inseguro.

Este primer ejercicio permitió tratar a las emociones no como una interrupción de la conversación estratégica, sino como parte de la información anticipatoria. La frustración, el cansancio y la incertidumbre señalaron dónde se están acumulando tensiones sociales. Desde ahí comenzó el juego.

Gobierno

Paso 2 – Un marco en común

Antes de entrar a las misiones del juego, se presentó el marco de tendencias que orientó la sesión. Aunque el ejercicio se resolvió a partir de señales específicas, estas señales no aparecieron de manera aislada. Formaban parte de transformaciones más amplias en la relación entre economía, gobierno, plataformas, ciudadanía y regulación.

La primera tendencia fue Economía adelantada, centrada en cómo las nuevas generaciones comienzan a generar ingresos, expectativas de consumo y formas de autonomía económica antes de entrar plenamente a la vida adulta. Esta tendencia permitió discutir cómo niñas, niños y adolescentes se relacionan cada vez más temprano con dinero, monetización, plataformas, crédito, consumo y decisiones financieras. En la sesión, esta tendencia apareció principalmente a través de dos señales: Aspiración visible e Ingreso temprano.

Aspiración visible mostró que las aspiraciones profesionales de la Generación Alfa se desplazan hacia economías de visibilidad como redes sociales, creación de contenido y gaming. La independencia, la flexibilidad y el reconocimiento empiezan a competir con la estabilidad institucional como horizonte deseable. Ingreso temprano, por su parte, mostró que adolescentes de la Generación Alfa y la Generación Z ya monetizan actividades digitales antes de incorporarse al empleo formal, distribuyendo sus ingresos en múltiples microfuentes. En conjunto, ambas señales permitieron preguntar qué ocurre cuando la autonomía económica llega antes que la protección laboral, fiscal, emocional y jurídica.

La segunda tendencia fue Finanzas bajo presión, que describe un sistema financiero global atravesado por deuda, concentración y fragilidad. Esta tendencia plantea que muchos riesgos financieros ya no se resuelven, sino que se administran, se postergan o se desplazan hacia otros actores. En el juego, esta tendencia se trabajó mediante la señal Exceso de bonos, vinculada con el crecimiento de la deuda soberana, la represión financiera implícita y la dificultad de revertir ciclos de endeudamiento sin disrupciones mayores.

La tercera tendencia que atravesó la sesión fue Estado reactivo, enfocada en el intento de los gobiernos por recuperar control frente a sistemas digitales, financieros y sociales que se transforman más rápido que la regulación. Aunque no apareció como misión independiente, estuvo presente en las tres rondas: en la protección de infancias frente a redes sociales, en la respuesta fiscal ante crisis de deuda y en la propuesta de trazabilidad mediante blockchain para prevenir lavado de dinero. Esta tendencia permitió observar el dilema de los gobiernos contemporáneos: cuando regulan tarde, dejan crecer abusos; cuando regulan de forma excesiva, pueden producir vigilancia, burocracia o desplazamiento hacia circuitos informales.

También apareció como trasfondo la tendencia Formalización fintech, que observa el tránsito de plataformas financieras digitales hacia estructuras más reguladas, con mayores exigencias de control, trazabilidad, productos bancarios y supervisión. Esta tendencia fue especialmente relevante en la tercera misión, donde el grupo propuso certificados de origen en blockchain para rastrear microtransacciones. La discusión mostró que formalizar puede proteger, recaudar y prevenir delitos, pero también puede imponer costos, excluir a usuarios jóvenes o empujar prácticas hacia economías encriptadas y menos visibles.

Vistas en conjunto, estas tendencias colocaron a la sesión frente a un dilema común: cómo proteger a las personas y comunidades frente a nuevas formas de explotación económica sin producir sistemas excesivamente vigilantes, burocráticos o desiguales

Tendencias-gobierno

Paso 3 – Reglas del laboratorio

Antes de pasar a las misiones, se explicó la dinámica general del laboratorio. El equipo asumiría distintos roles dentro de un sistema económico-político simulado y enfrentaría tres misiones consecutivas. En cada misión se presentaría una señal de futuro, una carta metodológica y un espacio de trabajo en Miro para generar hipótesis, riesgos y respuestas. Después de discutir, el grupo votaría por una propuesta que sería ingresada a la plataforma para simular sus consecuencias.

También se explicó que el juego podía activar distintas herramientas de futuros de manera aleatoria. Entre las opciones disponibles estaban equipo rojo, premórtem y rueda de futuros. En esta sesión, la aleatoriedad del juego hizo que las misiones trabajaran con equipo rojo y premórtem, mientras que la rueda de futuros permaneció como una posibilidad metodológica disponible, aunque no fue seleccionada durante la partida.

La primera herramienta activada fue equipo rojo, que consiste en pensar como un actor que busca explotar, capturar o corromper una señal para su propio beneficio. Esta técnica permite identificar vulnerabilidades del sistema antes de que se conviertan en daños reales. La segunda fue premórtem, que parte de asumir que el escenario ya fracasó y obliga al grupo a mirar hacia atrás para reconocer qué decisiones, políticas o intervenciones pudieron haber evitado ese resultado.

La rueda de futuros, aunque no apareció en las misiones jugadas, formaba parte del repertorio posible del laboratorio. Su función habría sido explorar consecuencias de primer, segundo y tercer orden a partir de una señal o decisión inicial, permitiendo observar ramificaciones, efectos indirectos y conexiones sistémicas. Su presencia como opción reforzaba la lógica del juego de no trabajar las señales como hechos aislados, sino como detonadores de cadenas de impacto.

Con estas reglas claras, el grupo pasó de la reflexión emocional a la simulación estratégica.

Reglas

Paso 4 – Misión 1: Aspiración visible

La primera misión partió de la señal Aspiración visible: las aspiraciones profesionales de la Generación Alfa se concentran en economías de visibilidad como redes sociales y creación de contenido. Estas trayectorias priorizan independencia, flexibilidad y reconocimiento frente a estabilidad institucional.

El grupo fue invitado a pensar cómo esta señal podría ser corrompida por distintos actores. Las respuestas abrieron un mapa amplio de riesgos. Algunas personas imaginaron gobiernos que utilizarían las instituciones educativas para adoctrinar a niñas, niños y adolescentes y empujarlos a crear contenido alineado con intereses políticos. Como respuesta, se propuso formular políticas públicas para proteger a las infancias en el acceso a redes sociales y regular la tecnología.

También apareció la posibilidad de utilizar social listening para conocer el pulso político y diseñar campañas mediáticas de desestabilización y desinformación. Frente a ello, se propuso defender la libertad de expresión mediante plataformas ciudadanas y redes de datos abiertos. Otra línea planteó que el gobierno podría incentivar que más jóvenes buscaran desarrollo económico como influencers, youtubers o gamers sin pasar por estudios profesionales ni formación artística, primero mediante impuestos bajos y después con una carga fiscal mucho mayor para quienes no tuvieran objetivos educativos o de desarrollo personal.

Surgieron además riesgos más oscuros: redes de trata, narcotráfico y captación de menores como blancos para mercados ilegales; casas de apuesta que ofrecen dinero y fama a jóvenes a cambio de hacer streaming; empresas que reemplazan prestaciones laborales reales por “prestaciones de visibilidad”, como teléfonos, equipo o acceso a plataformas. En estas hipótesis, la visibilidad se convierte en una moneda ambigua: promete autonomía, pero puede operar como mecanismo de captura.

Propuesta ganadora

Las industrias farmacéuticas promueven trabajos que se basan en la exposición y la fama para generar dependencia emocional y vender psicofármacos. Como antídoto, el equipo propuso atención de salud mental gratuita pagada por el gobierno.

La plataforma proyectó una consecuencia futura titulada El coste oculto de la visibilidad: cuando la sanidad gratuita se volvió el nuevo escaparate. La simulación reconoció que la atención de salud mental universal podría abrir acceso a millones de personas y reducir el estigma. Sin embargo, también mostró un efecto problemático: la explosión de la demanda, combinada con las economías de visibilidad, podía transformar el cuidado en contenido y abrir nuevas oportunidades para que las industrias farmacéuticas posicionaran productos en un mercado público cautivo.

Esta primera misión reveló una tensión central: proteger la salud mental de las nuevas generaciones exige más que ampliar servicios. También requiere discutir el ecosistema que produce ansiedad, dependencia de validación, monetización de la imagen y explotación de la atención.

Mision_1
Salud-mental

Paso 5 – Misión 2: Exceso de bonos

La segunda misión partió de la señal Exceso de bonos. El análisis presentado describía un exceso global de bonos soberanos sostenido por políticas monetarias restrictivas que limitan el apetito por colocaciones adicionales. En términos prácticos, los mercados absorben deuda masiva bajo condiciones de represión financiera implícita, donde los rendimientos reales negativos funcionan como mecanismo de ajuste fiscal y atrapan al sistema en un ciclo difícil de revertir.

El grupo tradujo esta señal a escenarios de colapso y reordenamiento económico. Una propuesta imaginó una reestructuración global que llevaría al regreso del trueque. Otra planteó un estado de emergencia gubernamental con límites a la compra de alimentos y al acceso a asistencia médica, bajo una inflación desbordada. También surgió la idea de un nuevo sistema económico mundial basado en desarrollo global, conservación de oro y redistribución equitativa de reservas antiguas, junto con energías del futuro.

Varias respuestas llevaron la discusión hacia América Latina y los territorios históricamente vulnerados. Una de las hipótesis más fuertes planteó que el extractivismo podría acabar con tribus indígenas o culturas latinoamericanas, expulsándolas de sus territorios o aniquilándolas para extraer recursos. Como respuesta, se propuso un consenso político internacional regenerativo que devolviera territorios y recuperara culturas. Esta línea fue especialmente relevante porque conectó la deuda y la fragilidad financiera con una historia regional de despojo, dependencia, materias primas y violencia territorial.

También aparecieron escenarios de moratoria de pagos, reformas tributarias excesivas, bancos centrales reemplazados por monedas descentralizadas, hambruna mundial, caza de animales domésticos o en peligro de extinción, y experimentos extremos para preservar especies. Algunas respuestas propusieron reiniciar el sistema económico mundial bajo una lógica de aportación colectiva, donde todas las partes contribuyen a una bolsa común y retiran solo lo necesario.

Propuesta ganadora

Se declara un estado de colapso económico global y se convoca a una cancelación de deuda internacional. Algunos gobiernos se suscriben a la iniciativa y otros no. Así empieza un nuevo orden económico dividido entre países libres de deuda y países que permanecen endeudados.

La plataforma proyectó una consecuencia titulada El gran divorcio económico: la ingenuidad de no anticipar al atacante forjó nuevas cadenas invisibles. El alivio inicial para los países suscritos aparecía como un logro, pero pronto surgían dependencias internas, estancamiento de infraestructura crítica y vulnerabilidad frente a países no suscritos. La supuesta liberación de deuda podía convertirse en aislamiento, escasez y división geopolítica.

La segunda misión mostró que las soluciones macroeconómicas radicales requieren diseñar transiciones, alianzas, mecanismos de protección y formas de coordinación internacional. Cancelar deuda puede abrir una posibilidad de justicia financiera, pero también puede generar fracturas si no se anticipan resistencias de acreedores, poderes fácticos, mercados de capital, Estados no participantes y actores que intenten aprovechar el desorden.

Mision_2
Divorcio-economico

Paso 6 – Misión 3: Ingreso temprano

La tercera misión partió de la señal Ingreso temprano: en países como Estados Unidos, adolescentes de la Generación Alfa y la Generación Z monetizan actividades digitales como creación de contenido y gaming competitivo. El ingreso precede al empleo formal y se distribuye en múltiples microfuentes.

El grupo exploró los riesgos de que niñas, niños y adolescentes generen dinero en entornos digitales antes de contar con protección laboral, financiera, emocional y legal suficiente. La propuesta más votada planteó que esta tendencia podría usarse para lavado de dinero, llevando a jóvenes a ganar dinero sin saber que están blanqueando capitales.

Otras hipótesis profundizaron en formas de explotación. Se imaginaron agencias que manejarían a creadores jóvenes, les exigirían volúmenes altos de contenido diario y se quedarían con la mayor parte de sus ganancias. También se propuso que el Estado podría imponer impuestos dobles a las actividades de contenido y gaming realizadas por infancias, con la idea posterior de devolver esos impuestos al alcanzar la mayoría de edad. Otra línea planteó que las familias podrían empezar a ver a los hijos como fuente de ingresos, produciendo incluso un aumento descontrolado de población.

Frente a estos riesgos surgieron distintas respuestas: regular startups para incorporar mecanismos de protección legal, establecer edades mínimas para acceder a tecnologías, volver a lo colectivo y analógico mediante “trincheras analógicas”, crear campus gratuitos de desarrollo de artes humanas para jóvenes, y diseñar sistemas fiscales y prerrequisitos para actividades digitales.

Propuesta ganadora

Se usa esta tendencia para lavado de dinero, llevando a los jóvenes a ganar dinero sin saber que se está blanqueando. Como respuesta, el grupo propuso desarrollar denominaciones y certificados de origen en blockchain para rastrear transacciones, generar impuestos y prevenir el lavado de dinero.

La plataforma proyectó una consecuencia titulada 2040: la cadena de bloques que ató la sombra del gig economy. La simulación indicó que la trazabilidad masiva permitió recuperar ingresos fiscales y desmantelar redes de lavado basadas en microtransacciones. Sin embargo, también produjo supervisión estatal y corporativa omnipresente, una economía negra encriptada y un fuerte recelo juvenil hacia las plataformas oficiales.

Esta misión permitió discutir uno de los dilemas más importantes de la sesión: la regulación puede proteger, pero también puede vigilar; la trazabilidad puede prevenir delitos, pero también puede normalizar sistemas de control; la formalización puede dar derechos, pero también puede expulsar a quienes no logran cumplir con sus costos y requisitos.

Mision_3
Gig

Resultados del tablero integrado

El expediente final del equipo mostró una combinación significativa: resiliencia final de 35%, innovación final de 85% y estabilidad final de 35%. Esta distribución sintetiza el comportamiento del grupo durante el juego. Las propuestas fueron imaginativas, radicales y orientadas a intervenir sistemas complejos, pero también generaron costos asociados a vigilancia, sobrecarga institucional, fragmentación geopolítica, dependencia o pérdida de confianza.

El resultado no debe leerse como una calificación cerrada, sino como una lectura provocadora del tipo de decisiones tomadas. Futu Babies apostó por soluciones ambiciosas con alta capacidad de abrir futuros distintos, pero con baja estabilidad sistémica si no se diseñan mecanismos de transición, gobernanza y cuidado.

Expediente

Hallazgos principales

Hallazgo 1 – La visibilidad como modelo económico dominante en plataformas digitales.

La primera misión dejó claro que la visibilidad dejó de ser solo reconocimiento social y se convirtió en un sistema que organiza oportunidades, ingresos y poder. También opera como posibilidad laboral, estrategia de monetización, herramienta política, canal de consumo, mecanismo de manipulación y superficie de extracción emocional. Cuando niñas, niños y adolescentes aspiran a vivir de su exposición pública, la frontera entre autonomía y captura se vuelve más difícil de distinguir.

Hallazgo 2 – La salud mental aparece como campo de disputa económica.

La propuesta ganadora de la primera misión reveló que la salud mental puede ser tratada como derecho público, pero también como mercado. La gratuidad no elimina por sí misma los intereses de industrias, plataformas o narrativas de autocuidado superficial. El cuidado requiere infraestructura, regulación, ética profesional, alfabetización emocional y límites frente a la mercantilización del malestar.

Hallazgo 3 – La deuda global produce futuros divididos.

La segunda misión mostró que la deuda no es solo un instrumento financiero. También organiza jerarquías entre países, condiciona políticas públicas, limita posibilidades de desarrollo y puede generar nuevas formas de dependencia. La cancelación internacional de deuda apareció como gesto de justicia, pero la simulación reveló que una ruptura mal coordinada puede producir bloques enfrentados, aislamiento y nuevas cadenas de dependencia.

Hallazgo 4 – La imaginación económica latinoamericana está atravesada por extractivismo.

Entre las propuestas de la segunda misión apareció con fuerza la relación entre crisis financiera y territorios indígenas o culturas latinoamericanas. Esto ubica la discusión económica fuera de una abstracción global. En América Latina, la presión por recursos, deuda, energía y crecimiento suele caer sobre territorios históricamente violentados. Por eso, cualquier futuro económico debe considerar justicia territorial, reparación, soberanía comunitaria y límites al extractivismo.

Hallazgo 5 – El ingreso digital temprano exige nuevas protecciones.

La tercera misión evidenció que las categorías laborales tradicionales no alcanzan para describir lo que ocurre cuando adolescentes reciben ingresos por contenido, gaming o microtransacciones. No son empleados en sentido clásico, pero tampoco participan en un espacio libre de explotación. La conversación abrió una agenda de protección: edad mínima, derechos digitales, fiscalidad proporcional, responsabilidad de plataformas, tutela familiar, prevención de lavado y educación financiera.

Hallazgo 6 – La trazabilidad tiene una dimensión ética.

El uso de blockchain como solución para rastrear microtransacciones mostró una tensión central. La transparencia financiera puede fortalecer la recaudación y prevenir delitos, pero también puede instalar formas de vigilancia permanente. La pregunta no es solo qué tecnología usar, sino bajo qué gobernanza, con qué límites, con qué derechos, con qué posibilidad de apelación y con qué resguardo de la autonomía individual.

Hallazgo 7 – Las soluciones disruptivas pueden debilitar la estabilidad.

El expediente final del equipo mostró alta innovación, pero baja resiliencia y estabilidad. Esto resulta coherente con el tipo de decisiones tomadas: cancelación de deuda, sistemas económicos alternativos, trazabilidad financiera, salud mental pública universal. El aprendizaje no es frenar la disrupción, sino diseñarla con mayor cuidado sistémico.

Hallazgo 8 – La escritura del futuro importa.

Durante la reflexión final surgió una discusión sobre el sesgo de la plataforma y la forma en que interpretó algunas respuestas. Esto dejó un aprendizaje importante: cuando una propuesta de futuro se enuncia de manera ambigua, puede ser capturada por interpretaciones no deseadas. Imaginar futuros exige precisión, nombrar actores, reglas, límites, supuestos, riesgos, destinatarios y mecanismos de implementación.

Plan de acción en el presente

El cierre de la sesión propuso reflexiones y microacciones para aterrizar el ejercicio en la vida cotidiana. La primera reflexión invitó a preguntarnos si cultivamos bienestar genuino o si reproducimos soluciones superficiales asociadas a la validación, la fama y el rendimiento. La segunda llevó la discusión hacia los principios de equidad y sostenibilidad que guían nuestras decisiones económicas. La tercera preguntó por la conciencia ética que tenemos sobre las herramientas, plataformas y cadenas de valor que usamos o proponemos.

Las microacciones fueron simples, pero conectadas con los tres sistemas explorados. La primera consistió en identificar una fuente de información o entretenimiento que seguimos por hábito y preguntarnos si aporta valor o solo distracción. Esta acción dialoga con las economías de visibilidad y la captura de atención.

La segunda fue esperar cinco minutos antes de realizar una compra pequeña para distinguir si responde a una necesidad o a un impulso. Esta pausa introduce una relación más consciente con el consumo anticipado, el crédito cotidiano y la economía emocional.

La tercera fue revisar los permisos otorgados a una aplicación móvil de uso diario y desactivar los innecesarios. Esta acción conecta con la discusión sobre trazabilidad, vigilancia, datos y autonomía digital.

Estas acciones muestran que los grandes sistemas económicos también se sostienen en prácticas pequeñas: lo que miramos, lo que compramos, lo que autorizamos, lo que aceptamos como normal y lo que dejamos de cuestionar.

Conclusión

La sesión de abril permitió observar cómo economía y gobierno producen futuros que se sienten antes de entenderse por completo. El juego ayudó a transformar la incertidumbre en análisis colectivo. Las tres misiones mostraron que las señales económicas no son datos aislados: cada una abre disputas sobre poder, regulación, juventud, deuda, plataformas, salud mental, fiscalidad, vigilancia y justicia.

En Aspiración visible, el grupo exploró cómo la promesa de independencia digital puede ser capturada por industrias, gobiernos, casas de apuesta, redes criminales o empresas que convierten la visibilidad en sustituto de derechos. En Exceso de bonos, se discutió cómo la deuda global puede derivar en fracturas económicas profundas y cómo las respuestas radicales requieren coordinación para no producir nuevas dependencias. En Ingreso temprano, se observó que la monetización digital de adolescentes exige nuevas formas de protección sin caer en vigilancia total.

El resultado final del equipo, con innovación alta y estabilidad baja, sintetiza bien la experiencia. Futu Babies apostó por respuestas ambiciosas. Algunas abrían posibilidades de justicia, cuidado o formalización; otras producían costos sistémicos difíciles de sostener. Esa tensión es precisamente el valor del ejercicio: permite experimentar consecuencias antes de que se vuelvan políticas, negocios o daños reales.

Desde Futuros Creativos, la sesión confirmó que imaginar futuros económicos requiere más que proyectar indicadores. Exige leer señales, reconocer emociones, discutir intereses, anticipar abusos, formular mejores preguntas y ensayar acciones presentes. Frente a sistemas que suelen sentirse lejanos o inevitables, el laboratorio permitió recuperar una forma de agencia colectiva: mirar el precio del poder, entender sus reglas y abrir preguntas sobre cómo intervenir antes de que el futuro quede decidido por otros.

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